Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas

ASIMILANDO


Estoy en el proceso quizás más duro, el de asimilar, asimilar el rumbo hacia donde va mi infertilidad. Es duro y no fácil de aceptar muchas cosas que a estas alturas toca ya aceptar.

Hay días que me levanto dispuesta a todo, con fuerzas y sabiendo que sea como sea lo más importante es que quiero ser madre y da igual como sea, en tal de que llegue ese maravilloso día que tienes a tu hijo en brazos. Y estoy segura que el día que llegue todo dejará de importar, y seremos los papis más felices del mundo. Pero en este proceso de infertilidad cuando ya para conseguirlo acabamos renunciando a genes de uno, o genes de ambos e incluso a parirlos, a darles el pecho, a llevarlos en tu vientre. Me doy cuenta que mi mente es capaz de aceptar q no sean biológicamente mío o nuestro, pero hay algo en mi alma que necesita más tiempo para asimilarlo, supongo que nos pasara a todas. Necesitamos estar en armonía entre mente y corazón, asimilar los pros y los contra y pasar nuestro duelo. Yo siento que debo hacerlo, siento que estoy contrariada y acepto esas opciones pero no las he asumido. Necesito pasar ese duelo a los genes, para poder avanzar.


Y me cuesta, ahora mismo me duele asimilarlo, me da pena, aunque sea quizás estúpido, no tenga un gesto mío, que físicamente no se parezca a su papi o que no sepa encajar el: -¡se parece a ti! Y en mi interior me duela porque obviamente no sea biológicamente mío. Lo mismo no sucede y me da lo mismo, pero tengo que asimilarlo.

Necesito tiempo para digerir los nuevos pasos, que se me están acumulando y haciendo una montaña, que no se a donde me llevaran estos nuevos pasos, si solo será gameto donado de uno, de los dos o al final que no lo consigamos y sea por adopción (aunque para este duelo aún me quedan batallas).
Quizás se me juntó ahora todo, la pena de la nueva pérdida, la decepción del nuevo fracaso, la incertidumbre del ahora que, de si al final nos harán renunciar a los genes y básicamente el miedo a no conseguirlo o a no aceptar las nuevas soluciones. ¡Es duro joder! Y cada una lo vive interiormente a su manera, y necesitamos nuestro tiempo para asimilar lo que esté por venir.

Después de escribir esta entrada, buscando información he encontrado un video de Eva María Bernal muy interesante sobre esto que os cuelgo aquí:


Desde luego que acertado tu video, pensaba que esto que sentía era cosa mía, mi marido está seguro que no le importa renunciar a nuestros genes (que yo creo que eso aún está por ver), y a mi no me importa lo acepto pero estoy en periodo de asumirlo. Gracias Eva M.


A OSCURAS


En estos momentos me siento en coma, ni viva ni muerta, hundida y sin fuerzas. He llegado al rebose de mi vaso, mi alma está en huelga, no puede más. Necesito tumbarme en el suelo, un rato y asimilar y llorar, pasar el duelo. Aceptar todo lo que se nos ha venido encima y soportar este nuevo fracaso.

Este nuevo aborto marca un antes y un después, dice mucho. Dice que hay problemas que aún no se han solucionado, a pesar de todos los ya "remedios" que se han puesto. Nos dice que hay que dar nuevos pasos en los que no habíamos pensado, nuevos pasos y renuncias, que llevan su tiempo de asimilación. Dice que se nos hace complicado y que no es mera casualidad perder los, que algo se nos escapa, y se nos hace difícil aún más el camino. Nos dice siéntate y vamos a ver que hacemos, porque ya creíamos haberlo probado todo, pero no, nos quedan pasos complicados que dar y seguir luchando.

Y es duro, creía que podía con todo, pero no puedo, se que necesito ayuda, ayuda para ordenar mi ser, para calmar esta ansiedad, para encontrarme, para ayudarme a asimilarlo, para cerrar el capítulo del adiós y para volver a la carga.

Ahora mi cuarto está a oscuras y no encuentro la luz. Me siento sola (rodeada de gente), me siento poco entendida, derrumbada, en ruinas. Y no se que debo hacer, y cómo ponerme de nuevo en pie. Solo pienso en esta colina llamada infertilidad, como de una pequeña montaña se ha ido convirtiendo en el Tíbet. Y cada vez cuesta más, cada vez flojean más mis piernas, cada vez la cima se aleja más y siento que no puedo. Sé que es una pausa que necesita mi alma para poder avanzar, pero duele, duele tanto no conseguirlo, duele tanto encontrar tantas piedras y tropezar con ellas, duele que esta vida sea tan complicada, que para nosotros sea tan complicado tener un hijo.

Ahora todos los días llueve, y no veo el sol, mis lagrimas no dejan de resbalarse, mi alma llora y siento que no puedo más, que me ahogo y no encuentro el interruptor para encender la luz y dejar de estar a oscuras.